Articulos - Revista Cuatro Barrios

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NOTA DEL EDITOR
¡Es un maestro! Ese piropo lo utilizamos frecuentemente para referirnos a personas que se destacan en aquello a lo que se dedican. Tenemos maestros jugando al futbol, o actuando, o bailando, o… tantas actividades como el ser humano es capaz de realizar.
También sabemos que Master, Magister o Maestría es un título de pos grado que se obtiene como una especialización de un saber ya adquirido.
El 11 de septiembre celebramos el “Día del Maestro”, recordando a   Domingo Faustino Sarmiento, a quien nuestro país le debe el acceso a la educación pública. Sarmiento visitó Estados Unidos en 1845 y allí conoció un sistema que, con fuerte hincapié en la formación de docentes, permitía pensar en la posibilidad de educar a toda la población.  Siendo presidente convocó maestras de ese país para que vinieran a la Argentina. La primera que llegó fue MARY ELIZABETH GORMAN. Desembarcó en Buenos Aires, en 1869 y se dirigió a la provincia de San Juan. La  llegada de docentes   norteamericanas se extendió casi treinta años.
GEORGE STEARNS, era un joven maestro norteamericano que llegó en 1870 con su esposa, JULIA C. DE STEARNS, también maestra normal. STEARNS inauguró la Escuela Normal de Paraná y en pocos años, logró crear un centro de formación modelo.
Recordemos a Sarmiento y reconozcamos que gracias a su idea y trabajo, desde hace muchos años, nuestras maestras y maestros se forman aquí en el país, y toda persona que viva en la Argentina tiene acceso a la educación... A las maestras y maestros les reconocemos que tienen un saber especial que les permite enseñar a cada estudiante, desde edades tempranas, a socializar, descubrir, aprender, ordenarse y tantas cuestiones que hacen posible la         convivencia entre todas las personas que formamos este hermoso país.
¡Gracias y muy Feliz Día del Maestro!
¡Hasta la próxima! Claudia y Viviana
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279

El amor no pasa jamás.
¿Existe el amor eterno? ¿Es real el amor que no pasa jamás? Ésta semana llamé a una tía para saludarla tras la muerte del marido, con el que llevaba 68 años de casada; en medio de la conversación y del relato de la enfermedad, dijo: “Nunca pensé que Coco se iba a morir tan pronto”
Probablemente sea pronto cuando se ha llegado a vivir un encuentro, una vida,  de esas que detienen el tiempo, encuentro con sabor a eternidad; cuando se tiene la certeza de haber llegado al lugar en el mundo, a que el otro es el lugar en el mundo. Cuando el otro, en el propio corazón,  ocupa más espacio que uno mismo, cuando sólo se está bien si el otro está bien.
¿Habrá alguna fórmula? ¿Predisposición? ¿Voluntad? ¿Suerte? ¿Algún  gualicho, algún yuyo que amenaza con extinguirse? No estoy ni cerca de la respuesta; sólo intuyo que no es unilateral, son los dos (la formula, la voluntad, el gualicho, el yuyo) o nada.
Es conmovedor corroborar que esa experiencia tan intensa, genuina, única;  existe… ha sido vivida y se vive, no sólo como posibilidad, sino como un hecho; y que ha configurado, al menos, la vida de estas dos personas, dándonos la chance de admirarla, anhelarla.
Habitualmente, como en éste caso, ese amor, esa experiencia de eternidad, se toma licencia, deja  al encuentro en suspenso; sólo en suspenso.
Ana Esteva Arancedo
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279

SEPTIEMBRE, EL ESTUDIANTE, LA PRIMAVERA…
    Se asoman los brotes en las plantas, apenas divisados, en los árboles, en todo ser viviente, en los que comienza a correr la savia nueva, la vida que estuvo latente guardándose del frío del invierno y esperando el renacer, cumpliendo así el ciclo de la vida.
    Llega septiembre con su promesa de color, de vida, de nuevos frutos, los que cosecharemos como siempre con renovadas ansias, con nuevas expectativas, con alegrías que no siempre podemos explicar.  
    Exploraremos la Naturaleza para observar sus mutaciones y aprender cómo se van dando en cada estación del año las distintas especies.
     Crearemos nuevas actividades para renovarnos y dar a nuestros alumnos la posibilidad de descubrir las mil y una transformaciones que nos da, día a día, la vida, los  seres que somos y lo que nos rodea. Observaremos los cambios y podremos comparar para seguir aprendiendo.
    Los jóvenes, promesas de futuro, se preparan para afrontar la última parte de su año escolar. Los que egresan, ansiosos, dando rienda a sus fantasías para concretar su esperado viaje, al mismo tiempo que preparan su ingreso a la vida de la universidad o del trabajo.
    Es la eterna promesa de vivir que nos convoca a la renovación, a la vista del color, del perfume de las flores, del acopio de energías para volver en el eterno ciclo y reciclo de la vida, a prepararnos, dispuestos a  disfrutar lo que la sabia Naturaleza nos revele en la estación del año, casi diríamos, la más esperada. La que siembra en el espíritu, ilusiones y proyectos. Nos despojamos de las gruesas vestiduras del invierno para entregarnos a las tibiezas del sol de primavera.
                                                   AD ALTIORA!    Beatriz Hontalvilla   
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279

  DEL VACIO A LA PLENITUD
                                                              Teresa Driollet de Vedoya
      Muy acostumbrados al consumismo, nos hemos olvidado de pensar los logros o las transformaciones auténticas. El consumismo, no el   consumo, constituye un vicio que consiste en acumular bienes, relaciones o servicios. El almacenamiento excesivo y compulsivo de haberes de todo tipo requiere generalmente grandes esfuerzos pero no provoca satisfacciones auténticas y duraderas.  Adela Cortina en sus libros, indica cómo la sociedad de mercado estimula científicamente en los sujetos los deseos de poseer sin medida. La sociedad capitalista salvaje intenta hacer coincidir el éxito, la identidad, la autoestima, la posición social con la   compra compulsiva de productos.  La avalancha de productos consumibles es infinita y las conductas consumistas no lograrían nunca la compra total de lo propuesto por la sociedad de producción. La insatisfacción, la   tristeza y la nueva avidez devienen el infecundo resultado de las exigencias capitalistas consentidas por la avidez de los consumidores.
    La mecánica de una auténtica y duradera satisfacción-transformación humana es completamente otra. Aunque menos brillante en la apariencia exterior, quizás pueda indicarnos horizontes más plenos que los  consumistas.
   Sólo un cuenco vacío, todos hemos experimentado, puede llenarse de líquido. Esta simple figura nos ayuda a comprender que para que algo  llegue a nuestro interior tenemos que primeramente vaciarnos.  Si    llevamos este ejemplo a la educación, afirmamos que sin vacío activo o atención es imposible el aprendizaje. Simone Weil, insiste en sus escritos, que si enseñásemos a los niños en todas las materias escolares a recibir activamente el contenido de cada disciplina, los estaríamos preparando para posteriormente abrirse a lo divino.
    En el terreno del conocimiento descubrimos que sólo podemos percibir algo con seriedad cuando logramos con cierto esfuerzo  vaciamos de   prejuicios o de pre-ideas  y podemos mirar con ojos no empañados lo que tenemos delante. Así también  la escucha del otro sólo es posible si se ejercita el hacer a un lado los esquemas, las experiencias, los aprendizajes propios para acoger la vida ajena. Los encuentros característicos de la  amistad y del amor también requieren de la virtud que consiste en   deshabitarse para que alguien pueda entrar a formar parte de nuestra                      historia. La forma más alta de oración, explican los entendidos, es la  meditación en silencio que permite recibir al Totalmente Otro. La  sola presencia callada, en incontables ocasiones, es la forma ejemplar de  acompañamiento de alguien que transcurre un gran dolor.
   En el aprendizaje, en la percepción, en la escucha propia y del otro, en la oración y en el encuentro del otro o en el silencio se reciben grandes nutrientes que permiten crecer y hacer crecer, transformarse, llenarse de los otros y de Dios. Ya Platón solía decir que somos sedientos, es decir, no tenemos pero queremos desesperadamente tener bienes que duran.
    Nuestro gran desafío es apuntar a llenar nuestras carencias o nuestros vacíos con nutrientes valiosas para poder volvernos verdaderos, justos, comprensivos, misericordiosos y de esta manera rebustecernos y formar comunidades que duren. Nuestra autentica conquista no consiste en tener sino en ser, crecer y hacer crecer apuntando hacia la plenitud.  El  vaciamiento de nuestras mezquindades y pequeñeces para recibir luz, nutriente, oxigeno y vida que dura es  la noble y difícil tarea  que nos toca a todos.
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279

    La Malasangre , de Griselda Gambaro. La obra
Estrenada por primera vez en 1982 con un elenco memorable y bajo la dirección de Laura Yusem, La Malasangre denuncia el autoritarismo en todas sus formas y aparece, en aquel contexto de finales de la Dictadura, como un grito de liberación.
La autora, exiliada, de regreso a la Argentina escribe este texto que hoy es ya un clásico. Ubica la acción en 1840, el año más sangriento de la dictadura de Rosas, para referirse a la represión de esos tiempos sin exponerse tanto.
Síntesis argumental: La acción transcurre en Buenos Aires. La familia que  protagoniza la obra evoca a las claras a la del dictador Juan Manuel de Rosas. Seis personajes tienen a cargo el desarrollo del drama: Benigno, el padre; Candelaria, su mujer; Dolores, la hija de ambos; Rafael, el profesor; Fermín, el sirviente; Juan Pedro, pretendiente de Dolores.
Benigno, terrateniente poderoso, contrata a un profesor particular para dar clases a su hija,          Dolores. La elección del docente no se basa en sus condiciones como tal sino en su aspecto físico: cuanto menos atractivo, menor el riesgo de que se constituya en un rival respecto de sus mujeres: la esposa y la niña. Es así como entra a la casa Rafael, el jorobado. Contra todo                    pronóstico, el amor irrumpe en la trama y desata el conflicto de la pieza. Rafael y Dolores planean huir juntos para vivir su pasión. Sin embargo, son descubiertos y el plan se ve frustrado. El castigo será la muerte del joven a manos de Fermín, el sirviente fiel del dictador. Dolores verá convertirse en trizas su sueño de amor compartido. A pesar de ello, el sentimiento de libertad adquirida cobra mayor fuerza y se impone triunfal por encima de la represión.
La autora: Escritora argentina de narrativa y teatro, Griselda Gambaro nació en 1928 en Buenos Aires, y se la reconoce como una de las figuras insignes de su generación y una de las más      comprometidas contra la Dictadura argentina, que incluso llegó a figurar en sus listas negras en 1979. Pasó tres años en Barcelona en el exilio (1977-80).
Ha sido distinguida con el Doctorado Honoris Causa del Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA) y galardonada en varias ocasiones por la Fundación Konex, que en 2014 reconoció su aportación profesional con la Mención Especial por Trayectoria. Fue la primera mujer en inaugurar una edición de la Feria del libro de Buenos Aires, en 2005.
Como dramaturga, Gambaro cosecha un teatro ético, basado en las relaciones interpersonales mediante el que explora la verdad de la condición humana y expresa sus preocupaciones de           justicia, dignidad y perdón.                 Agradecemos este material a José Martiré
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279

 5´EN LA COCINA:PLATOS DE  PRIMAVERA CON CUATRO INGREDIENTES
La primavera –la de verdad– ya está aquí. Y con ella cambia la gama de colores de las frutas y verduras, ahí van sugerencias que, con solo cuatro ingredientes y sin pasarte media vida en la Cocina, llevarán la primavera hasta tu plato.
Revuelto de espárragos, ajos tiernos y langostinos
Un clásico de temporada que nunca falla y se prepara en un tiempo     récord. Con unos 150 g de espárragos y 100 de ajos tiernos, un huevo -de gallinas felices- y cinco langostinos por ración tendremos un plato apañadísimo. Corta los espárragos con las manos hacia el final del tallo, y pícalos en tres o cuatro partes, dependiendo de lo largos que sean. Corta los ajos en trozos de unos 3 cm y dora todo menos las      puntas de los espárragos en una sartén con un poco de aceite. Añade los espárragos casi al final de la cocción, pon los langostinos y da vueltas durante 15 segundos. Pon el huevo entero y retira del fuego: con el calor residual se cocinará la clara -remuévela- y, si puedes, sirve con la yema caliente, pero aún entera. Sal, pimienta y a disfrutar.
El quinto elemento: 30 gramos de arroz integral (en crudo), quinoa o tu cereal favorito y tendrás una comida completa.
Sopa de puerro, guisantes, papa nueva y yogur
Para 4 raciones corta la parte blanca de dos puerros no muy fina -guarda las hojas para caldos y otras preparaciones- y dórala en un poco de aceite a fuego medio. Añade 600 g de papa pelada y en dados gruesos, deja que tome un poco de color y cubre con agua o caldo (más o menos cantidad, dependiendo de si se busca una textura más o menos ligera). Hierve unos 10 minutos, añadiendo 400 g de guisantes cuando queden cinco minutos, rescata unos cuantos para decorar, añade un yogur, tritura y rectifica de sal y pimienta. Emplata con los guisantes reservados, otra cucharada de yogur, pimienta y un chorrito de aceite.
El quinto elemento: unas hojas de hierbabuena picadas justo antes de servir le darán un extra de sabor (y de frescura). Y un huevo escalfado lo convertirá en una cena ligera y reconfortante.
Ensalada de calabacín con rúcula, jamón y lentejas
Si tienes un cortador para hacer zoodles o espaguetis vegetales, es el momento de desempolvarlo y darle un aire diferente a este plato. Con medio calabacín por persona -en espirales o cortado fino- un puñado de rúcula, 150 g de lentejas cocidas y unos 50 de jamón tienes un       primer plato apañadísimo. Prepara un aliño con vinagre suave y una puntita de mostaza antigua, y a disfrutar.
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279
El manejo de las normas con nuestros hijos adolescentes
El manejo de las normas y los límites con nuestros hijos es un tema complejo. Decidir qué normas poner, cómo hacerlas cumplir, cuándo saltárnoslas…son algunas de las cuestiones que todos los padres en algún momento se plantean. Si durante la infancia ya puede suponer un reto, lo es aún más durante la adolescencia llegando a ser uno de los motivos de conflicto más frecuentes entre padres e hijos.
Hay una serie de aspectos que es importante tener en cuenta para establecer una buena base sobre la que construir un conjunto de normas en casa:
Las normas son necesarias: a pesar de las quejas de nuestros hijos, tener normas es algo fundamental para dar estabilidad, estructura y rutina en el día a día. Los jóvenes que maduran sin normas que los sostengan, viven en un continuo caos donde no saben qué deben o no hacer, o qué se espera de ellos.
Las normas deben ser creadas desde el diálogo:  a diferencia de lo que ocurre con los más pequeños donde los padres son quienes ponen las normas, en el caso de los adolescentes es importante debatirlas y proporcionar un razonamiento que explique el porqué de las mismas. Hablar con ellos sobre las nuevas normas que se crean puede suponer una oportunidad para aprender a negociar lo cual a su vez conlleva que adquieran cierto compromiso hacia el cumplimiento de éstas. El hecho de imponer en lugar de razonar o explicar suele conducir al conflicto.
Las normas deben estar bien elegidas según el criterio de los padres y el sentido común: deberemos evitar imponer un exceso de normas en casa, tan solo las fundamentales para el buen funcionamiento del ámbito familiar. Hay normas que deben ser inamovibles, las que tienen que ver con el respeto hacia los demás y hacia uno mismo (ej. no se permite la violencia, no se permiten conductas de riesgo en casa, etc.), y hay otras normas que sirven para el ajuste de la convivencia que pueden ser más debatidas y flexibles en momentos puntuales (ej. horarios, tareas, obligaciones, etc.).
Las reglas deben estar bien definidas y explicadas, al igual que las consecuencias de su no cumplimiento. El adolescente tiene que saber claramente qué se espera de él y el costo de no cumplirlo. Es recomendable que el costo sea fijo y ajustado a la norma infringida.
Ser coherentes con las normas que ponemos.
No mostrarnos intransigentes con las normas. Hay momentos en los que es necesaria cierta flexibilidad.
Ser consistente y firme con las normas. Este punto no entra en conflicto con el anterior. Es importante ser flexible en ocasiones puntuales para que las normas no terminen asfixiando al adolescente o al propio entorno familiar, pero en la mayoría de las ocasiones es fundamental que la norma se cumpla. Para ello, es importante no ceder ante las demandas de    nuestro hijo (una cesión excesiva conllevará el cuestionamiento de esa y otras normas). Este puede ser uno de los puntos más complicados dado el esfuerzo que tendrán que realizar los padres para mantenerse firmes ante las continuas quejas. Es importantísimo que ambos miembros de la pareja se apoyen y actúen como una unidad.
Fomentar la expresión de emociones. Es fundamental que el adolescente pueda expresarse y no se le  impida hablar o se le castigue por ello. Conviene enseñar a nuestros hijos a expresar sus emociones de forma adecuada desde la infancia, al tiempo que nosotros damos ejemplo de cómo hacerlo.
Las normas cambian con el tiempo: Al igual que nuestros hijos van cambiando debemos adaptarlas a ellos. Lo lógico es que las normas explícitas se vayan disminuyendo y aumente el margen de        confianza. Será necesario por tanto negociarlas al menos una vez al año.
                         Liliana Vargas
    Directora del Centro de Educación y desarrollo
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279

"Arranco en septiembre y llego bien al verano"
¿Cuántas veces escucharon esa frase?
Es en donde todo comienza, como si fuera principio de año. Los primeros días templados nos recuerdan que el verano en algún   momento va a llegar y con ello la preocupación de bajar esos kilitos que  la ropa de invierno tapaba.
-Primero, te desafío a que ARRANQUES:
Para eso MOTIVATE. Entrenando vas a mejorar no solo tu figura, fuerza y reducir peso corporal, tambien te vas a sentir bien con vos mismo. Vas a estar más activo, bajarás la ansiedad y vas a comer con menos culpa.
-Segundo, planteate OBJETIVOS SIN MENTIRTE Y A CORTO PLAZO
Por ej: Bajar 2 kilos en unas semanas, trotar por 40 minutos o algunos kilometros, comer saludable, empezar algun deporte, etc.
Es mejor proponerte varios objetivos cortos y no uno inalcanzable que te deje sin ganas de continuar.
- Tercero, te desafío a no abandonar en los próximos meses. Y si     llegás al verano, a CONTINUAR todo el año.  
Si nos compramos alguna prendita deportiva nos va a AYUDAR a fijar el proyecto y no abandonar en el intento.
Comenzá con un amigo/a que te acompañe en tu desafío. Y si no tenés a nadie, algo de música cuando haces ejercicio puede ir con vos.
¡Es tiempo de arrancar y no aflojar!
Agustín Ruiz.  Profesor de Educación Física.   Personal Trainer
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279

Las tres dimensiones de nuestro Ser.   Por Mariano Durlach
Desde una concepción ontológica[1] posible que nos define como SERES HUMANOS está la que dice      que somos una tríada conformada en principio por un cuerpo físico que vive en diferentes estados   emocionales -hasta acá nada distinto a otros seres vivos- y que a diferencia de ellos, somos los únicos que tenemos capacidad de “lenguajear”; es decir que es a través de nuestro lenguaje que podemos    co-crear el ser que somos.
Veamos cómo cada una de estas patas le da sostén al ser que somos.
Empecemos por nuestro cuerpo que es lo primero que recibimos. Con sus posibilidades, capacidades e incapacidades, fortalezas y debilidades, es a través de nuestros sentidos que percibimos lo que pasa a nuestro alrededor; ellos son nuestra conexión y permiten que la información ingrese para luego impactar en las otras dos patas. Ya veremos cómo.
Esa información o estímulos que vamos recibiendo desde el momento cero genera respuestas emocionales que hasta que no adquirimos la capacidad de “lenguajear” a cierta edad, son respuestas similares a las que puede tener mi perro cuando me ve llegar o cuando le acerco su plato de comida. Puede gustarle o no pero no puede ponerle nombre a esa emoción. Mi nieta de 18 meses, me ve y yo sé positivamente que está feliz, porque me lo demuestra con su sonrisa. Ella simplemente siente, vive, es atravesada por una emoción sin saber cómo se llama; simplemente está feliz de verme y yo -también a través del lenguaje- me construyo mi estado emocional.
Decíamos que el lenguaje es lo que nos diferencia de otros seres vivos. A lo largo del año, en cada estación los diferentes seres vivos tienen comportamientos diferentes pero ellos no saben que estamos terminando el invierno. Sienten el frío, les despierta reacciones y estímulos emocionales a algunos. Pero mi perro no sabe que estamos en septiembre en Villa de Mayo. Eso -al igual que tantas otras convenciones- sólo existen en nuestro lenguaje y a través del consenso.
Vemos entonces que entrando por cualquiera de los tres dominios de nuestro ser podemos intervenir en los otros dos. Si estoy triste por algún hecho, mi cuerpo probablemente lo refleje segregando lágrimas y una expresión facial acorde y si alguien me cuenta otra historia del mismo hecho -usando el lenguaje- yo puedo llegar a construir una nueva interpretación del mismo hecho, reflejando una emoción diferente en mi corporalidad: por ejemplo que me cause gracia y me ría.
Por eso es tan importante que prestemos atención a lo que construimos en nuestras cabecitas locas cuando nos decimos cosas como “no puedo”; “la matemática es difícil”; “...ya no tengo edad para aprender computación!” y tantos juicios limitantes que van construyendo nuestra realidad.
[1]  N. del A.: Ontos = Ser; Logos = estudio. Entendemos a la Ontología como el estudio de lo que significa Ser Humano.
CUATRO BARRIOS. SETIEMBRE DE 2018 – AÑO 24 – n° 279

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